lunes, 11 de junio de 2018

Domingo

Hubo una época que el domingo de Ramos
era un vestido de estreno y una palma bendecida...
Ahora es un domingo sin más,
pero si el tiempo lo permite
bendigo la mañana en el bar de Moisés
y ya por la tarde-sin atascos ni retenciones-
me hago algún viaje desde el sofá.
Cuando sueño que viajo
siempre lo hago en la estación de las lluvias
y nunca olvido meter en el equipaje de mano
algún ibuprofeno, un par de gotas
de "Have You Ever Seen the Rain?"
y por supuesto el paraguas.
Algún día tendré que hacer un poema
a los paraguas de mi vida:
Al que olvidé en "no me acuerdo"
y al que se fue volando
para terminar solo y abandonado
en cualquier rincón de la ciudad...
Al que abriré contigo, mi amor,
cuando regrese la lluvia fina
y el erotismo de un árbol desnudo
ruborice la tierra,
para escribir otra historia
de otoño y barro...

Rosario Martín

viernes, 18 de mayo de 2018

El sol de las doce

La ciudad tiene a primera hora su mejor cara
y el puto frío congela las emociones,
por eso salgo a comprar a la hora del ángelus.
"Enciendo un cigarrillo,
uno de esos que me dan la vida, y pienso
que no he perdido la costumbre
de caminar hacia el sur buscando mi norte,
ni de soñar que cualquier día nos veamos frente a frente
en el kiosco de la Fina, la farmacia o el estanco..."
Más arriba de la calle,
entre los canchos de piedra que aún coronan el barrio,
el abuelo Cipri mira el sol de las doce
saca su reloj de bolsillo y murmura:
Ya pasó, sí,hace tiempo que pasó
"La hora de los valientes..."

Rosario Martín

jueves, 17 de mayo de 2018

Llueve miseria

Dejas secar un sueño y lentamente
se hace desierto.
Son días de perdón en vano
y rabia contenida
de penumbra y neón.
Días de acércate a mi vera
de premeditación y alevosía
de quítame la sed...
Son días de arena en los ojos
-lágrimas de cactus- y besos alfileres.
Llueve miseria
en la inmensa llanura
del infortunio.


Rosario Martín

miércoles, 4 de enero de 2017

El viaje a ninguna parte y a todas...

Me acostumbré
a los trenes emocionales
a patear poemas,
a las maletas de ida y vuelta
repletas de hambre y sed.

Me acostumbré
al vagón de los sueños,
a joderme en abril
y follar en otoño,
a sortear las rimas y correr
para alcanzar el verso.

Me acostumbré
al tira y afloja de la utopía,
a fumarte en silencio
y entre idas y venidas
me acostumbré a tu olor.

Rosario Martín

sábado, 12 de noviembre de 2016

Ya no recuerdo si te conté alguna vez...

Naciste con el boom del ladrillo
fuera de la ciudad intramuros
y en ti se construyó con libertad
el futuro hipotecado de muchos
y la codicia de otros...
Ya no recuerdo si te conté alguna vez
que hubo una calle en mi infancia
con olor a lumbre, chorizo y boniato
jabón casero y matanza.
Calle de "mande usted" y "sí señor"
y de niños que jugaban a taparla
para que no pasase nadie
y pasó el cura, mi abuela la escobera,
el amo y los sin nombre...
El pan era de dios, la vida era una tómbola
y la esperanza se nos quedó viuda
con cinco gatos...
El resto ya lo sabes, compañera,
 después vinieron otras calles
 hasta que di contigo
y ahora vemos como crecen tus árboles
al mismo tiempo que mis hijos.

Rosario Martín

jueves, 3 de noviembre de 2016

Cuerpo de hombre

Por fin me llueve 
y no es sobre mojado.
Llega fina y sensual
como la humedad de sus gestos,
seductora caligrafía
que busca un beso.
¡ Oh agua ! -cuerpo de hombre-
extiendo los brazos, cae el paraguas
y dejo mi fuego al amparo
de tu bondad.Ya llueve, llueve...
¡ Bendita lluvia !​

Rosario Martín

martes, 1 de noviembre de 2016

El otoño de las avispas

Desde aquel otoño de las avispas
no ha dejado de llover mierda
y aquí seguimos, detrás de la vida,
mirando a través de un cristal
cada vez más borroso.
A veces se cruza una lágrima,
otras el silencio y esa angustia en el pecho
que no cesa,no cesa...
No sé, compañero,yo creo que uno
se va rompiendo poco a poco
y cuando te quieres dar cuenta
poco importa dónde carajos
se formó la primera grieta.

Rosario Martín

jueves, 6 de octubre de 2016

Lícito

Si alguna vez soñaras
que vienes a buscarme,
es lícito que sepas
que tengo dos heridas
y un grito de dolor,
tres caprichos azules
y esa loca esperanza
que llamamos amor.

Rosario Martín

lunes, 19 de septiembre de 2016

Nadie

Hace mucho que no me mienten
y no era tan malo creérselo
de vez en cuando.

Qué difícil contienda
si todo lo que ofreces
es un verbo que vaga
y hasta el presente nadie
nadie quiso buscar.

Ayer me perdí en tu respuesta
y hoy no me encuentro,
debo estar por ahí
conjugando sombras
en las notas del tiempo.

Rosario Martín

viernes, 9 de septiembre de 2016

y ahí sigue...

Entre las dunas
galopaba salvaje
una ilusión.
Pasó de largo y lo comprendo
no vio nada donde agarrarse
en mi sueño de arena.
Pasan las estaciones y ahí sigue
el húmedo espejismo que no calma
las ansias de beber.

Rosario Martín

martes, 30 de agosto de 2016

El hueco

Llega y me mira
con los ojos de un niño
que descubre la vida
y no ocurre nada extraordinario
pero un aliento de felicidad
llena de nuevo el hueco
que un día me hizo imagen
de luz y sentimiento.

Rosario Martín

martes, 26 de julio de 2016

Pequeño poema de amor

Ya no se extraña el valle
de amanecer contigo,
de pronunciar tu nombre
y festejar la vida.
Hay una flor
abriéndose camino
hacia la luz
y el agua de tus labios
un pétalo humedece.

Rosario Martín

domingo, 24 de julio de 2016

Víspera

Lo maravilloso es que existas
y que yo conozca tu nombre.
Pero sin una voz
sin una imagen
o la palabra escrita
se borra el sueño
       de
           sa
       pa  
   re
       ce.


Rosario Martín

viernes, 8 de julio de 2016

Tiempos revueltos

 Sopla, boca de viento,
 deshójame los miedos
 y déjame la paz.

Soñé con los fantasmas del pasado
que hurgan en la herida y me duele,
me duele este país desencajado
me duele el aire y dueles tú.
Me queman las ausencias
y el mundo se deshace, maldito calor,
España también arde
y no hay un verso fresco
que llevarme a la boca.

Rosario Martín

martes, 28 de junio de 2016

Un cante de ida y vuelta

Aparece cuando menos la esperas
y sin pedir permiso te posee.
La felicidad es una isla, pensamiento,
unas manos entre los muslos
y ese olor a sexo mezcla de vino y sal.
A veces es una isla que se mueve
cuando las cosquillitas despiertan el vientre
y el orgasmo nos devuelve la risa.
La felicidad es un cante de ida y vuelta
es un botón de tu camisa y es ahora
que luego es tarde...

Rosario Martín