lunes, 11 de junio de 2018

Domingo

Hubo una época que el domingo de Ramos
era un vestido de estreno y una palma bendecida...
Ahora es un domingo sin más,
pero si el tiempo lo permite
bendigo la mañana en el bar de Moisés
y ya por la tarde-sin atascos ni retenciones-
me hago algún viaje desde el sofá.
Cuando sueño que viajo
siempre lo hago en la estación de las lluvias
y nunca olvido meter en el equipaje de mano
algún ibuprofeno, un par de gotas
de "Have You Ever Seen the Rain?"
y por supuesto el paraguas.
Algún día tendré que hacer un poema
a los paraguas de mi vida:
Al que olvidé en "no me acuerdo"
y al que se fue volando
para terminar solo y abandonado
en cualquier rincón de la ciudad...
Al que abriré contigo, mi amor,
cuando regrese la lluvia fina
y el erotismo de un árbol desnudo
ruborice la tierra,
para escribir otra historia
de otoño y barro...

Rosario Martín

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